Richard Artschwager

  • Fechas: 29 de febrero – 10 de mayo, 2020
  • Comisarios: Germano Celant, curator, y Manuel Cirauqui, curator del Museo Guggenheim Bilbao

El Museo Guggenheim Bilbao presenta la exposición Richard Artschwager, una ocasión única para repasar la trayectoria creativa de Richard Artschwager (Washington, D. C., 1923 – Albany, Nueva York, 2013), un artista que trabajó a medio camino entre pintura y escultura y desarrolló un lenguaje único a partir de los nuevos materiales domésticos de su tiempo. El proyecto, concebido por el renombrado curator Germano Celant y co-organizado por el Museo Guggenheim Bilbao y MART – Museo d‘Arte Moderna e Contemporanea di Trento e Rovereto, comprende casi 70 obras a las que se une una cuidada selección de materiales de archivo y documentación rara vez expuestos.

Diseñada como un laberinto abierto que pone de relieve los núcleos principales de la obra de Artschwager, la muestra presenta un amplio repertorio de trabajos que datan de principios de los años sesenta hasta la primera década del siglo XXI: de las obras tempranas en madera, las estructuras en Formica y pinturas en Celotex, hasta las esculturas en pelo de nylon y las “obras de esquinas”, pasando por las piezas hechas con crin de caballo y los llamados blps, intervenciones que el artista empezó a realizar a partir de 1968 y a desplegar de manera individual o en serie, en interiores específicos o en toda una área urbana.

Artschwager, que tuvo una experiencia clave como ebanista en los inicios de su carrera, siempre orientó su trabajo hacia la fusión de la figuración y la abstracción, el diseño y la innovación artística e irónicamente buscó combinar lo funcional y lo inútil.

Con sus pinturas y esculturas Artschwager planteó una ruta característica que combinó la artesanía y la industrialización, abarcando el espacio así como los objetos y seres que lo habitan. El artista representa lugares, escenas de la vida cotidiana y enseres comunes como mesas, sillas y armarios, reinterpretándolos por medio de materiales industriales comunes como la Formica, el Celotex, la pintura acrílica o la crin de caballo revestida de caucho. Igualmente, exploró la forma geométrica pura, particularmente en sus esculturas, adentrándose en la abstracción y sirviéndose de las figuras macizas para evocar una suerte de ilusionismo pictórico.

Estilísticamente, Artschwager mantuvo una ambivalencia deliberada y muy distintiva, desafiando el dogmatismo iconográfico de tendencias que, como el Minimalismo o el Arte Pop, parecieron defender un cierto antagonismo entre ellas. Pero, en vez de permitir cualquier suerte de conflicto entre opuestos, Artschwager puso en práctica una síntesis que incluyó todos los elementos y posibilidades, por muy distintos que fueran, integrándolos. “Lo que me interesa -llegó a declarar- es sobre todo la línea de demarcación entre las cosas ordinarias y las que reconocemos como objetos de arte.”

La obra de Artschwager continuamente cuestiona la apariencia y la esencia, aventurándose en los terrenos filosóficos de la ontología, la epistemología y la estética con agudeza e inteligencia. Así nos ofrece una interpretación del mundo que es delicada y realista, humorística y al mismo tiempo monumental.

Para más información:
Museo Guggenheim Bilbao
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