Comisaria: Anne Morin (diChroma Photography)
Horario: de martes a domingo de 12:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00Hasta el 30 de mayo de 2021
Entrada libre.

Una retrospectiva con más de 150 fotografías y documentos personales de Margaret Watkins nos desvela el trabajo de una fotógrafa excepcional.

La exposición Black Light, producida por diChroma Photographyes un homenaje a una gran Dama de la Fotografía, Margaret Watkins, que desapareció, por una serie de circunstancias, demasiado pronto de la superficie de la Historia. Esta retrospectiva, que se presenta a nivel mundial por primera vez en la sala Kutxa Kultur Artegunea en Tabakalera de San Sebastián, abarca los grandes capítulos de su trayectoria y revela de qué manera Watkins, en un segmento de tiempo corto, tuvo, no solamente una ascensión fulgurante, sino también la capacidad de adelantarse a su tiempo.

Fue una pionera y condujo su carrera profesional de manera totalmente independiente, trazando una vía para otras mujeres que pudieron seguir sus pasos y continuar. Esta exposición, junto con el catálogo que le acompaña, es una manera de rehabilitar su visibilidad y su justa posición en la Historia de la Fotografía que innegablemente contribuyó a forjar.

A pesar de no ser reconocida hoy en día, su nombre se codea con figuras clave, como Clarence H. White, Gertrude Käsebier, Alice Boughton, Margaret Bourke-White, Alfred Stieglitz o Georgia O’Keeffe. Watkins hizo una importante aportación en la implementación de las especificidades de la escritura fotográfica, al convertirse en «un verdadero instrumento de expresión que permite ver el mundo de una manera diferente» (László Moholy-Nagy) y dejar de ser un simple sustituto mecánico de la Pintura de Historia. Watkins será el vínculo entre un pictorialismo en busca de identidad y el modernismo de vanguardia.
La exposición, se articula en 5 etapas diferenciadas, que marcan la cronología de la vida y obra de esta excepcional fotógrafa, a modo de retrospectiva.

La primera se dedica, así, a su etapa de formación (1908-1915) en la Escuela Roycroft Arts and Crafts en East Aurora (Nueva York), en Sidney Lanier Camp, en el estudio del fotógrafo comercial Arthur Jamieson y en la escuela de verano de Clarence H. White.


En 1915 se traslada a Nueva York, donde desarrolla su etapa clave (1915-1928) como fotógrafa independiente y como profesora de la Clarence White School. Sus composiciones visuales están marcadas por formas geométricas muy rigurosas, que recuerdan a las pinturas de Georgia O’Keeffe, y anuncian ya la llegada de una nueva era, en la que la publicidad y el diseño gráfico vanguardistas juegan un importante papel. Watkins trabaja sin descanso en encargos publicitarios para revistas de gran tirada como The New YorkerLadies’ Home Journal, y Country o para los grandes almacenes Macy’s y se convierte en una reconocida fotógrafa.

En esta etapa se distingue un apartado dedicado al género del retrato, que cultiva desde que se trasladara a Nueva York en 1915, donde trabaja como asistente de la reputada fotógrafa Alice Boughton. Watkins logra en sus retratos dotar a sus personajes de unas cualidades únicas.

A partir de 1928 Watkins emprende un largo periplo por Europa, que, por circunstancias de la vida, se convierte en definitivo, ya que, tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, no conseguirá volver a Nueva York. En sus primeros años en Europa visita Colonia, Berlín, Postdam, París y, más tarde, Moscú, para terminar en Glasgow, donde se queda hasta el final de sus días, obligada a encargarse de la intendencia de su casa familiar. Antes de que su trayectoria profesional se vea definitivamente comprometida, Watkins desarrolla un trabajo fotográfico directamente influenciado por la Nueva Objetividad, y en particular por Albert Renger-Patzsch, y su serie de construcciones de Glasgow, en la que la estructura metálica de los edificios cobra un valor estético en sí misma como sujeto de la composición.

Dentro de esta etapa sus fotomontajes, realizados entre 1930 y 1937, constituyen una singular aportación, retomando imágenes de su archivo, y creando figuras, motivos y ritmos decorativos que propondrá a fabricantes textiles. Estas composiciones recuerdan curiosamente a los test de Rorschach, formados por una mancha de tinta depositada de manera aleatoria sobre un papel, que al plegarse duplica la figura y se convierte en un motivo simétrico.


Kutxa Kultur Artegunea
Plaza de las cigarreras, 1 – Tabakalera.
20012 Donostia / San Sebastián
artegunea@kutxa.eus
www.kutxakulturartegunea.eus
#MargaretWatkins