Hasta el 16 de mayo

El Museo Picasso-Colección Eugenio Arias presenta la exposición Picasso. Pasión por la cerámica, un recorrido por la relación del artista malagueño con el medio cerámico a través de más de 30 piezas, con tres diferentes temáticas: tradición, metamorfosis e invención.

Pablo Picasso se interesó por la cerámica desde su adolescencia e hizo algunos ensayos en los primeros años del siglo XX. Fue a partir de 1947 cuando el artista realizó una gran producción de obra cerámica en la manufactura Madoura de Vallauris, en el sur de Francia., consagrándose hasta finales de 1948 a esta técnica. Luego volvió a sus actividades habituales como pintor, grabador y escultor, combinándolas con la cerámica hasta 1971. Su producción se estima en unas 4.000 piezas, de las cuales 633 fueron objeto de ediciones de cerámicas múltiples.

Jarra perfil de mujer y lechuza, 1955. Museo del Diseño, Barcelona.
© Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2021

El material cerámico ofrecía a Picasso un nuevo potencial. Nunca juzgó la cerámica como una forma de arte menor, ni como una mera decoración de los objetos, sino que su actividad consistía en un permanente desafío creativo con este medio artístico. Como evidencia de la interconexión entre pintura, escultura y cerámica, el artista intercambió entre las diferentes disciplinas y medios artísticos que trabajó, todas las formas, técnicas o temas.

Además de las propias formas que el artista había creado, también usó muchas cerámicas de la producción estándar de la factoría Madoura: platos, jarras, vasos y objetos diseñados por Suzanne Ramié, la propietaria de la fábrica. Desde 1950 en adelante, Picasso utilizó incluso tejas, azulejos, fragmentos de cerámicas y formas utilitarias tales como vasijas culinarias o mobiliario del horno.


Cuatro perfiles enlazados. Thermalia. Museo, Caldes de Montbui, Barcelona.
© Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Madrid, 2021

El material cerámico ofrecía a Picasso un nuevo potencial. Nunca juzgó la cerámica como una forma de arte menor, ni como una mera decoración de los objetos, sino que su actividad consistía en un permanente desafío creativo con este medio artístico. Como evidencia de la interconexión entre pintura, escultura y cerámica, el artista intercambió entre las diferentes disciplinas y medios artísticos que trabajó, todas las formas, técnicas o temas.

Además de las propias formas que el artista había creado, también usó muchas cerámicas de la producción estándar de la factoría Madoura: platos, jarras, vasos y objetos diseñados por Suzanne Ramié, la propietaria de la fábrica. Desde 1950 en adelante, Picasso utilizó incluso tejas, azulejos, fragmentos de cerámicas y formas utilitarias tales como vasijas culinarias o mobiliario del horno.

La exposición, comisariada por Salvador Haro y Harald Theil, cuenta con piezas procedentes de diversas instituciones, como el Museu Picasso de Barcelona, el Museo Casa Natal Picasso de Málaga, el Museo Nacional de Cerámica y Artes Suntuarias González Martí de Valencia, el Museu del Disseny de Barcelona o el propio Museo Picasso-Colección Eugenio Arias, entre otros.